martes, 24 de enero de 2012

¿Quien vive tu vida?



Esa es una de las preguntas, que este año y durante este último mes, mas me ha venido a la cabeza.¿Hemos llegado a sacrificar lo que queremos hacer, ahora, cuando mas herramientas y fácil lo tenemos, para conseguirlo?.
Era lógico pensar que en la edad media, esa pregunta no estuviese muy presente en la cotidianidad de ningún caballero ni dama de palacio. Hoy en día, sin embargo, los de este lado del mundo (los que se corresponden con la parte desarrollada), si pueden hacerla.

Es más, desde pequeño, entre que te enseñan a decir ma-ma, pa-pa...te cuelan sin querer, esa terrible pregunta,
''¿que quieres ser de mayor?''. En ese momento, tu imaginación y creatividad responde por ti:
'' quiero ser astronauta, payaso, actriz...''. En ese momento, el ejecutor de dicha pregunta, traga saliva y jura no volver a preguntartela, antes de sacarte esa absurda idea de la cabeza.

Todo quedaría ahi, si no fuese, porque llega la adolescencia. Edad, donde aparte de granos y desajustes emocionales, te hacen asumir esa enorme responsabilidad de saber que es lo que quieres ser para toda tu vida.
El responsable que plantea el dilema, asume que tu madurez, reflexión y estudios, han desarrollado una mayor sensatez, que han hecho desaparecer en ti, esa obsesiva pasión por el mundo del circo, las naves espaciales o los focos y alfombras rojas. Con una mayor capacidad reflexiva, mayor conocimiento de uno mismo, y asumiendo limitaciones personales con una madurez mas desarrolla, deberías decir, que quieres, si así lo sigues sintiendo, conquistar la Luna, ser la estrella de un musical, o irse de gira con el circo ruso. Pero no, la contestación es otra. Lo que piensas y sueñas, no es lo que en ese momento expresas: ''quiero ser médico, papá, como tu''.

Tu padre, sonríe, ha ganado la batalla. Por fin tras años de educación, de repetirte una y otra vez, que es bueno, o malo para ti, de infundir miedos, sobre-protegerte, inculcarte el valor de ''ir a lo seguro'' y hacer hincapié que hay edades donde uno ya no puede soñar, porque los sueños no dan de comer, ha conseguido su propósito. Ha logrado anteponer sus deseos a los tuyos.

No solo el padre ha ganado la batalla, es en el fondo, la sociedad y el sistema son quienes han ganado. Desde pequeño nos bombardean con imágenes de la vida feliz: casa+perro+coche+vacaciones en Benidor= felicidad.

Todos tenemos que ir en esa dirección, y el que se tuerza, esa oveja negra descarriada, debe ser redirigida con el rebaño. No hay sueños individuales, sino que priman los de la sociedad. Es tal la presión, que cuando uno logra hacer lo que quiere, y decide tirar en busca de sus verdaderos sueños, te hacen sentir mal, logran hacerte dudar, sentirte egoísta, loco....

¿Hasta que punto vamos a seguir así?....cuando nos vamos a dar cuenta que, mi vida es mía, y no sólo eso, sino que además no es infinita, sino que tiene un fin, una fecha de caducidad. ¿Queremos vivir, esta única vez a su manera, rígida, rutinaria y predeterminada, o queremos vivirla como a nosotros se nos antoje, libre, indeterminada, con riesgos....?.

Es contradictorio, que nosotros, que podemos elegir, que tenemos opciones, que sabemos mas que nunca, seamos los que mas miedo al fracaso y a la incertidumbre tenemos. Basta de seguir el ritmo que nos dictan, basta de vivir con miedo y hasta el cuello de gastos, de un trabajo que no nos gusta, en una casa que nos ahoga y en un país que no me permite ser yo.

Súbete al carro de ese circo, escribe el guión de tu vida, sigue esa estrella, la que te guíe hacia ese futuro finito. Un futuro con final, pero un final escrito y vivido por ti.

Nunca debemos dejar de ser niños..




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada